miércoles, 19 de diciembre de 2012


CONSTRUCCIÓN DE LA IDENTIDAD Y AUTOESTIMA


IDENTIDAD Y SENTIDO DE PERTINENCIA:

Cada persona tiene rasgos físicos, cualidades personales, manifestaciones peculiares en su forma de ser y de relacionarse con los demás. Posee recuerdos, experiencias, motivaciones, intereses y expectativas como parte de su constelación personal que caracteriza el modus propio con que apareces a los ojos de los demás y se reconoce así mismo.
Nacemos y desenvolvemos nuestras actividades, en lugares específicos, muchas veces consideramos como propios y que el resto de las personas suele reconocer como tales; y en fin, desde nuestro nacimiento o muy cercano a este hecho, se nos asigna un nombre, con el que damos valor legal a los documentos personales, como constancia legitima de nuestra identidad en el conjunto de las relaciones sociales y jurídicas.
Todos estos elementos sirven para que cada persona se reconozca y sea reconocida en su individualidad, lo que contribuye a fijar las diferencias entre “yo” y el “otro”.

Para alcanzar un buen nivel de autoestima, debemos descubrir nuestra Identidad. ¿Quién soy yo? ¿Qué soy?, y más importante y decisivo aún, ¿Qué quiero ser?

Ya sea consciente o inconscientemente, todos albergamos opiniones y emociones respecto a nosotros mismos: seguridad o inseguridad, confianza o desconfianza, fe en nosotros mismos y nuestros proyectos o falta de entusiasmo. Todos estos elementos dependen directamente del nivel de autoestima que hemos desarrollado.

Todo ello incide en la forma en que miramos las cosas, en cómo aprovechamos las oportunidades que la vida nos ofrece y en la manera en que nos relacionamos con los demás.

Con una autoestima saludable, nos hacemos cargo de nuestra propia vida y asumimos una actitud responsable y activa en la búsqueda de nuestras propias metas.
Pero, ¿qué es la autoestima? ¿Cómo se forma? ¿Cuáles son sus componentes?
Algunos usan la palabra "estima" en el sentido de "aprecio, cariño", y vinculan la autoestima al conjunto de emociones y sentimientos que tenemos hacia nosotros mismos. Este enfoque explica la autoestima como uno de los componentes de los "autoesquemas" o "autosistemas" (Walter Riso).

En la misma línea, otros autores la definen como el sentimiento personal que surge de la satisfacción o insatisfacción alcanzada por la forma en que vamos logrando el éxito en la consecución de las metas que nos habíamos propuesto (William James).

Hay quienes la relacionan a procesos valorativos, vinculados a nuestras opiniones y juicios, así como a procesos subjetivos y conciénciales que se dan la mayoría de las veces de forma inconsciente dentro de nosotros mismos.

Como indicamos, las definiciones más amplias de la autoestima la relacionan a lo que la Psicología ha denominado "Autosistema" o "Autoesquema". ¿Qué es? Es el resultado de nuestra identidad o "sí mismo".

Es un autorretrato o imagen interna que incluye las diversas características que adscribimos a nuestra personalidad. Se construyen con el paso del tiempo y sirven principalmente para organizar la información que se refiere a uno mismo. Cuando nos encontramos con información o sucesos nuevos, intentamos comprenderlos desde el punto de vista de esas estructuras cognoscitivas. Son como una compleja lente psicológica a través de la cual nos vemos a nosotros mismos y las cosas que nos rodean, casi sin darnos cuenta. Por ello dice un aforismo que "todo depende del cristal con que se mire".

Este autosistema o autoesquema constaría de varios componentes, según el autor que los explique: autoconsciencia, autoevaluación, autorregulación y autoeficacia.

-          Autoconsciencia o autoconocimiento. Es el conocimiento -juicio u opinión-, objetivo o subjetivo, que la persona tiene de sí misma. ¿Qué creo de mí mismo? ¿Qué soy? ¿Quién soy? Son las respuestas que íntimamente damos a estas preguntas, más allá de las mascaradas que asume la mente para no perturbar la propia conciencia.
-    Autovaloración. Es la evaluación emocional de una persona sobre sí misma y sus relaciones afectivas ante tal evaluación. ¿Qué siento de mí mismo? ¿Cómo me siento al sentirme así? Cuando la autoestima es baja, suele estar conformada por la interiorización de lo que suponemos es la valoración emocional hacia nosotros de nuestros seres queridos. Además del rechazo de la propia emotividad, suelen surgir bloqueos emocionales que nos impiden una sincera apreciación de nuestras heridas y traumas afectivos.

-          Autorregulación o autodisciplina. Es un aspecto esencial del desarrollo humano. Si no se aprende a controlar la propia conducta -a evitar lo que ha de evitarse, a esperar cuando no se pueden obtener las cosas inmediatamente, a variar las estrategias cuando no funcionan- se estará a merced de las circunstancias, y nuestra satisfacción o insatisfacción dependerán más bien del azar que de nosotros mismos. La señal de la autorregulación es el control interno.

-          Sentido de Autoeficacia. Es la opinión o conciencia que uno tiene sobre su capacidad o incapacidad para realizar con éxito alguna tarea o proyecto. No depende tanto de si la tarea es fácil o difícil, sino de nuestra confianza en poder alcanzar la meta, y forma uno de los aspectos más importantes en la motivación o desmotivación. Es el "Yo puedo" o el "Yo no puedo".





domingo, 16 de diciembre de 2012


AUTOCONCEPTO Y AUTOESTIMA


El autoconcepto es la autoimagen o conocimiento que el sujeto tiene de sí mismo y de su actuación social. El autoconcepto es un componente de la autoestima y consiste en cómo evalúa afectivamente el sujeto el conocimiento que tiene de sí mismo y si se acepta o rechaza a partir de esa autoevaluación emocional, se desarrolla a partir del momento en que nos damos cuenta o tenemos autoconocimiento gradual de que somos diferentes y únicos con respecto de las otras personas y seres.
Nadie puede dejar de pensar en sí mismo y de evaluarse. Todos desarrollamos un nivel de autoestima, ya sea ésta alta o baja.
Para Branden (1995) la esencia de la autoestima es confiar en la propia mente y saber que somos merecedores de la felicidad.
Si confiamos en nuestra mente y e nuestro criterio tendremos una actitud activa.
La autoestima es una fuerza motivadora: inspira un tipo de comportamiento.
El nivel de nuestra autoestima tiene profundas consecuencias en cualquier aspecto de nuestra existencia. 

Una autoestima saludable se correlaciona con la racionalidad, el realismo y la intuición; con la creatividad y la independencia, la flexibilidad y la capacidad para aceptar los cambios; con el deseo de admitir los errores, con la benevolencia y con la disposición a cooperar.
Una autoestima baja se correlaciona con la irracionalidad y la ceguera ante la realidad; con la rigidez, el miedo a lo nuevo y a lo desconocido; con la conformidad inadecuada; con estar a la defensiva, con la sumisión o el comportamiento reprimido en forma excesiva y el miedo o la hostilidad de los demás.
Una autoestima alta busca el desafío y el estímulo de unas metas dignas y exigentes.
El alcanzar dichas metas nutre la autoestima positiva. Una autoestima baja busca la seguridad de lo conocido y la falta de exigencia.
Cuanto más sólida es nuestra autoestima, mejor preparados estamos para hacer frente a los problemas que se presentan en nuestra vida privada y nuestro trabajo o estudio.
Cuanto más rápido nos levantamos tras una caída, mayor energía tendremos para empezar de nuevo.
Es por esta relación entre autoestima y eficacia en la vida que
Branden nos habla de la autoestima como una necesidad básica del ser humano. Si nos falta perjudicaría nuestra capacidad de funcionar.

          
           Algunas claves para mejorar el autoestima
Ø Mírate internamente y acéptate.
Ø Mira tu lado positivo y no repitas mensajes que te desvaloricen.
Ø No te exijas ser perfecto y no seas hipercrítico contigo mismo.
Ø No te compares con las demás personas ni las idealices.
Ø No busques constantemente la aprobación de los demás.
Ø Aprende de los errores.
Ø Afronta las situaciones en su momento.
Ø Acepta tu cuerpo y cuídalo.
Ø Analiza bien las situaciones y emite tus propias opiniones.
Ø Date un tiempo para lo que tienes que hacer y para lo que te gusta hacer.